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Verdes y Libertarias

Territorio agujereado

Jorge Mateos nos habla de la lucha ecologista desde el País Valenciano

dijous 15 de desembre de 2016, per  AE-Agró

13 de diciembre

Empezamos siempre las entrevistas hablando de etiquetas. Como miembro de un colectivo ecologista, eres por tanto un ecologista. ¿Te sientes a gusto autodefiniéndote así? ¿Te pondrías alguna otra etiqueta?

Sí, me considero un ecologista, es una etiqueta que me pongo a gusto. Autodefinirme es más complejo y lo dejo a los demás. Quizás otras etiquetas se me podrían añadir, padre por supuesto, también rojo. Siempre he tenido mi ideario político navegando entre el ecologismo y el anarquismo. Aún no he encontrado como compatibilizarlos bien.

¿Estudiar biología predispone a ser ecologista? ¿Cómo viviste el ambiente universitario?

Sí, es bastante frecuente encontrarte con ecologistas biólogos, si decides estudiar esa carrera es normal que te puedan preocupar los temas medioambientales.

Mi época universitaria la recuerdo bastante alejada del movimiento político, eran los noventa, yo joven y vivía en Valencia, las políticas neoliberales estaban en plena expansión y casi todos pensábamos en irnos de fiesta, estudiar y buscarnos un trabajo, aunque para los biólogos nunca ha sido fácil lo del trabajo.

Muchas de las personas con las que hablamos se quejan de la falta de relevo generacional del ecologismo. Tú has trabajado en la universidad y has estado en contacto con nuevas generaciones. ¿Por qué crees que pasa eso?

Sinceramente, hay poco relevo. La mejor época del movimiento ecologista en el Estado español quizás hayan sido los finales de los setenta y los ochenta, pero nunca ha sido un movimiento mayoritario. No estoy tan convencido de que haya ido a menos. El medio ambiente y la salud son temas que le interesan a bastante gente, pero muy poca tiene el perfil y las ganas para tomárselo en serio y arremangarse en una asociación ecologista, en un partido verde o introducirse en la administración para trabajar por el medio ambiente.

"Hay poco relevo generacional en el ecologismo"

Además hay otras opciones, como hacerse agricultor ecológico o llevar una vida sana y equilibrada. El activismo es más complicado y mucha gente quiere soluciones rápidas, inmediatas, tocar las cosas con las manos.

Donde lo vi mejor fue en los movimientos del 15M. Hubo una gran explosión, la gente estaba harta, surgieron montones de iniciativas, algunas relacionadas con el medio ambiente, fue una oleada de aire fresco para los que estábamos activos antes. Luego, como era de esperar, la cosa se fue deshinchando, pero también definiendo, principalmente por la vía política con la consolidación de Podemos. Lo más curioso fue que poca gente se incorporó a organizaciones ya establecidas. La mayoría eran iniciativas y proyectos nuevos, pero que no tenían nada de nuevo, muchos eran experimentos que ya se habían probado en los años 70 y antes, algunos en la edad media. Recuerdo a los veteranos de mi asociación diciendo “pero si eso ya lo hemos hecho nosotros”; por supuesto muchas iniciativas no han llegado a ningún lado.

"En el 15M, mucha gente se incorporó a proyectos nuevos que no tenían nada de nuevo"

La aparición de fenómenos como el de Trump y otros que se dan también en Europa parecen exaltar la falta de pensamiento racional y científico. En muchas luchas ecologistas, nos enfrentamos a grupos que niegan las pruebas científicas y hacen afirmaciones gratuitas sin fundamento y consiguen un hueco en los medios y en la sociedad. Tú que has sido investigador y que has estado en el centro Superior de Investigaciones Científicas, ¿cómo vives esa realidad?

Es algo cultural, el pensamiento científico, como tal, lleva en marcha poco más de un par de siglos, detrás hay varios milenios de otros tipos de pensamientos. No podemos esperar que la sociedad cambie de un día para otro.

El problema es que la ciencia es complicada, mucho, requiere el esfuerzo de una vida de estudio llegar a comprender unas pocas cosas muy concretas. No podemos comprender el mundo, su totalidad, de forma individual, necesitaríamos leer varios millones de publicaciones científicas. No tenemos esa capacidad. Y es fácil usar la demagogia, la superstición o incluso auténticas majaderías para explicar o dar solución a problemas complejos. Si gritas lo suficiente puedes pasar por encima del pensamiento racional o científico.

La ciencia es un pensamiento colectivo, al final, si no eres un especialista de un campo concreto te la tienes que creer igual que algunos creen en la virgen María. Y muchos prefieren seguir creyendo en la virgen. Se precisa más divulgación científica, pero sobretodo necesitamos una sociedad más culta que pueda comprender la ciencia. Y no vamos por el buen camino.

"Si gritas lo suficiente puedes pasar por encima del pensamiento racional o científico"

Hay varios temas fronterizos con un trasfondo científico que ponen en el disparadero normalmente al ecologismo. En temas como los peligros de la radiación electromágnetica, los transgénicos o la proliferación de las llamadas “terapias alterntivas” hay agrias polémicas donde se mezcla lo científico y lo ideológico. ¿Cómo podemos deslindar ambos campos? ¿Qué opinas como científico de estas polémicas?

Volviendo a la pregunta anterior, también los ecologistas podemos caer en la trampa de usar la ciencia sin fundamentos veraces y de forma interesada por cuestiones ideológicas, tenemos los mismos fallos que el resto de humanos. Sin ser un especialista, te puedo decir que hay radiaciones electromágnéticas y usos de transgénicos que pueden ser peligrosos para la salud o el medio ambiente, lo cual no quiere decir que sea así en todos los casos, ni mucho menos, por lo que hay que valorar detenidamente los beneficios y peligros cada caso. Aunque cuando hay serias dudas, es mejor aplicar el principio de precaución.

En cuanto a las terapias alternativas, el problema viene de la ciencia, que también tiene sus fallos, y es que no hay apenas ensayos clínicos sobre estas terapias, con lo que su poder de curación, si lo hay, no se puede demostrar, al contrario que con los medicamentos. La causa es muy simple, los ensayos cuestan dinero, y sin la posibilidad de conseguir una patente nadie los paga. De todos modos, en el caso de las terapias, no considero que sea un tema ecologista, y en lo personal no las uso, confío más en mi médico.

Eres zoólogo, has hecho un doctorado investigando los organismos marinos. ¿Dónde está el límite de los seres sintientes de los que habla el animalismo? Danos por favor, tu visión del animalismo.

No me considero un animalista, aunque comparto parte de su ideario. El sufrimiento es algo inherente al ser humano y a muchos seres vivos. Pero es algo natural, no podemos pretender que desaparezca. En el medio silvestre los animales sufren sin intervención del ser humano: hambre, depredación, enfermedades… En cuanto a nuestra relación con otros seres vivos, humanos o no, considero que es suficiente con no causar daños innecesarios y sobretodo de forma intencionada y con mala fe, así como buscar soluciones para evitarlos.

Tengo muy claro que jamás se debe causar dolor por diversión, me parece de psicópatas por mucha tradición que tenga. Lo que sí me planteo seriamente como biólogo es la falta de criterio que hay para decidir qué organismos merecen no ser maltratados y cuales sí. Hay muchos ejemplos, por poner uno, casi todo el mundo se escandaliza, animalista o no, cuando alguien maltrata a un perro o un gato y solo algunos lo hacemos, cuando se construye una autopista, probablemente deficitaria e innecesaria, que atraviesa un paraje natural donde viven fauna y flora silvestre, puede que amenazada, y que literalmente perecerá debajo del cemento o morirá de hambre al perder su medio de subsistencia. Bajo mi criterio es mucho más importante el segundo caso, porque además, y lo más grave, es que también afectará negativamente a la calidad de vida de muchas personas, y todo para engrasar la máquina del desarrollo económico desproporcionado.

"Jamás se debe maltratar a un animal por diversión. Por mucha tradición que tenga"

Ahora hablemos de tu activismo ecologista, eres activista de hace muchos años de una asociación muy conocida en el País Valenciano, pero menos fuera de allí, ¿puedes hablarnos de ella y de su trayectoria?

Acció Ecologista-Agró es una organización de ámbito del País Valencià y el grupo ecologista de referencia; cuenta con una larga trayectoria desde el comienzo de los años ochenta. Cuenta con un grupo de activistas con amplia formación ambiental y legal. Pero no deja de ser un grupo pequeño, en un territorio que ha sufrido especialmente el acoso del desarrollismo incontrolado y la corrupción. La sensación que tienes desde una organización así luchando contra los poderes fácticos y en tantos frentes abiertos, es de David contra Goliat, y aunque no se ha vencido sí que hemos logrado victorias que han mitigado las pérdidas de territorio.

Peleamos por cada trozo de tierra “pam a pam” (palmo a palmo). Hemos tratado infinidad de temas de defensa y gestión ambiental, también de defensa del patrimonio cultural. Quizás por lo que sea más conocida nuestra organización es por la defensa de los humedales valencianos. Actualmente estamos inmersos en proyectos de custodia del territorio, restauración y educación ambiental, en los que colaboramos con administraciones y particulares sin abandonar el espíritu de lucha y reivindicación.

¿Por qué empiezas a trabajar para esa asociación y no para Greenpeace, por ejemplo, es una decisión consciente o simplemente pasó?

Las dos cosas, me introduje de forma consciente, y lo hice simplemente por afinidad y amistad con determinadas personas que trabajan en el grupo local de AE-Agró en mi comarca, el Camp de Morvedre.

¿Qué papel juega el componente identitario o nacionalista en las luchas ecologistas que por definición son planetarias, globales?

Sencillamente, los problemas globales del planeta no se pueden afrontar si no arreglamos nuestra casa, lo que tenemos delante, nuestro país, grande o pequeño. Lo global es la suma de lo local. Las políticas medio ambientales, son muy importantes, porque sirven de herramienta para la defensa del medio ambiente en el ámbito local. Pero sin gente y apoyos sobre el terreno se quedan en papel mojado, en convenios y legislación de muy difícil aplicación.

El componente identitario y el nacionalismo, si bien no es imprescindible para la lucha ecologista, la puede potenciar. Cuando la gente se identifica plenamente con su tierra tiende a defenderla contra las agresiones, sobre todo contra las que afectan al territorio. Quizá el ejemplo más claro sea el País Vasco, donde hay un binomio entre un fuerte sentimiento nacionalista y una defensa potente de su territorio.

"El componente identitario y el nacionalismo puede potenciar la lucha ecologista"

Una de las luchas que está llevando a cabo la asociación es la lucha contra la cantera de la cementera Lafarge-Holcim. Una inversión muy agresiva con el medio ambiente y que sin embargo no es conocida fuera del País Valenciano. ¿Puedes explicarnos un poco las razones de Agró para oponerse y por qué es importante esta lucha?

Es importante por muchas razones. Primero por cuestiones locales, consideramos que esta empresa ya ha destrozado suficientes montañas litorales en nuestra comarca y las aledañas para querer llevarse otra más. Además la empresa se sitúa a escasos centenares de metros de una zona habitada por más de sesenta mil personas que sufrimos sus emisiones de gases y polvos contaminantes. Lo que puede afectar gravemente a nuestra salud.

Pero hay más, la industria del cemento, junto con las del petróleo y la automoción, son el paradigma del modelo de desarrollo insostenible, y también de las políticas neoliberales y corruptas que nos asolan. El hormigón ha sido la materia prima de la que se ha alimentado la construcción y el urbanismo descontrolado. Esta industria es, y no se habla de ello, uno de los engranajes más importantes para el crecimiento de la burbuja inmobiliaria y la depredación del territorio. Algo que hemos sufrido especialmente Valencia.

"Las industrias del cemento, el petróleo y la automoción son ejemplo de desarrollo insostenible"

En esta lucha, como en otras muchas, os enfrentáis a la gente que le prometen un puesto de trabajo y no ve más allá de su necesidad perentoria de trabajo. ¿Cómo estáis enfrentando esa situación?

Es muy complicado, porque estás sobre el terreno y esas personas son vecinos tuyos, te los cruzas por la calle. La empresa los utiliza como primera línea de combate, y ellos se dejan por dinero y seguridad laboral. Solo puedes intentar evitar el enfrentamiento directo, ir con tiento, hablar en los foros adecuados y no meterte en discusiones que no llevan a ningún lado positivo.

¿Estáis recibiendo amenazas o agresiones?

Agresiones físicas no, nosotros no, sí las ha habido con algún miembro de la corporación municipal, sin haber llegado a nada grave. El ambiente es muy tenso, aunque nos hemos reunido alguna vez con los trabajadores y la empresa, les hemos escuchado y nosotros les hemos expuesto nuestra postura, sin llegar a ningún acuerdo hemos conseguido mantener las formas.

Algún político sí ha utilizado este tema para desprestigiarnos. Y lo peor ha venido de forma velada, interfiriendo en los proyectos que tenemos en marcha con el ayuntamiento de Sagunto, que nos ha dejado bloqueado alguno muy importante para nosotros. Estas empresas tienen una gran capacidad de maniobra y estrategia, compran voluntades de personas, de medios de comunicación, presionan a la administración y los sindicatos, han penetrado hasta en los colegios del municipio.

"Estas empresas compran voluntades de personas y de los medios de comunicación"

Vamos a hablar de política. Tú eres afiliado de Els-verds EQUO. ¿Qué fue primero tu militancia política o la ecologista? ¿Crees que una lleva a la otra necesariamente?

La ecologista, de hecho la política es accesoria y sólo soy afiliado, aunque colaboro en algún tema y participo en las asambleas locales. Pero me cuesta mucho manejarme en las estructuras de los partidos políticos, no comparto sus dinámicas y prioridades, detesto las luchas internas. Aquí me sale la vena anarquista.

Els-Verds EQUO forma parte de EQUO y a la vez de Compromís, y a su vez ambos partidos son parte de Unidos Podemos. ¿Cómo vive un afiliado de base los difíciles equilibrios de este juego de coaliciones?

Bien, como anarquista que milita en un partido, que ya es bastante contradictorio, considero que es prioritario desconcentrar el poder del sistema político actual, llevar el peso de los grandes partidos y las corporaciones hacia la gente. Veo con mucha ilusión la irrupción de nuevas corrientes y partidos en el arco político, el fin del bipartidismo. Avanzar en la fragmentación de los partidos, implica la participación de más gente y más ideas y puede aumentar el empoderamiento de la gente, algo que está en la base de Podemos con quienes me siento muy identificado. En cuanto a las corrientes nacionalistas de Compromís, no formo parte de ellas aunque comparto la importancia de la defensa del territorio, la identidad y las culturas propias, por aquello de la diversidad, pero considero que no se ha de sobrevalorar y que desde el nacionalismo se debe comprender al diferente, al otro, aceptar lo ajeno, y no cerrarse dentro de sus límites, algo que sucede a menudo.

"Avanzar en la fragmentación de los partidos implica la participación de más gente y más ideas"

En Valencia hay un gobierno del cambio, en España gobierna Rajoy. ¿Qué falló? Tú que vives en una comunidad que ha sido ejemplo de saqueo y de descaro por parte del PP mientras conseguía una mayoría absoluta tras otra, qué crees que debemos aprender de Valencia. Especialmente desde tu vertiente de luchador ecologista con victorias conseguidas en un ambiente hostil.

El gobierno del PP es la prueba evidente de que el sistema falla, un partido que se financia ilegalmente de forma sistemática y podrido hasta la médula por la corrupción debería estar ilegalizado. Pero tiene el apoyo de un sector importante de la población que es quien lo mantiene. Eso no va a cambiar. Hay un grupo de gente que participa de las estructuras mafiosas asociadas a este partido, con una cadena clientelar que se ramifica por todo el estado y penetra profundamente en sectores económicos importantes, el medio rural y las clases urbanas privilegiadas. Dominan los medios de comunicación, los de producción, gran parte de la administración, incluida la justicia y disponen de capacidad económica sobrada para mantener sus estructuras y sostener el apoyo de grandes bolsas de población que no participan de su chiringuito y que sufren lo más duro de su política, y sin embargo les votan presas del miedo y el engaño continuado. El PSOE es una versión descafeinada del PP, y en algunos casos como Andalucía es más o menos lo mismo.

El avance de las nuevas fuerzas políticas ha roto esta lacra que nos asola, pero estamos lejos de revertir el sistema. No lo veo imposible, pero sí muy difícil. En Valencia se ha logrado, ahora falta implantarlo y consolidarlo. En nuestra contra, la falta de experiencia en administrar un gobierno, unas estructuras y apoyos débiles y las luchas internas por el poder. Además el votante es mucho más crítico, no es malo, si el votante del PP también lo fuera. Desde la política deben esforzarse muchísimo por hacer las cosas bien, trabajar duro y no amilanarse. La gente no puede echarse a descansar, hay que seguir en la reivindicación, desmembrar los tentáculos del poder, apoderarse de más medios, y sobretodo hay que estar preparado para poder manejar adecuadamente nuestras cotas de poder y no dejarlas en manos de cualquier desaprensivo.

"Hay que prepararse para manejar nuestras cotas de poder, no podemos dejarlas a desaprensivos"

En nuestra web nos gusta mucho hablar de feminismo y sabemos que en tu vida personal afrontas una situación que es infrecuente con relación al trabajo de cuidados de tu familia. ¿Puedes contarnos un poco de tu peripecia profesional? ¿Cómo y por qué dejaste la investigación y cúal es tu situación laboral ahora?

Actualmente soy técnico de laboratorio de la Universitat de València en excedencia por cuidado de hijos. Junto a mi pareja decidimos que fuera yo el que cuidara de la pequeña mientras ella se dedicaba a su carrera profesional, que había tenido que interrumpir varios años por la irrupción de la crisis y que recientemente había conseguido reanudar. Por el contrario, yo llevaba casi veinte años en activo, estaba cansado y me apetecía aprovechar esta oportunidad para desconectar y estar con mi hija. Decidimos seguir subsistiendo con un salario y vivir con mayor tranquilidad, algo que para mí es una mayor calidad de vida, sin duda.

Sin duda, porque de joven sufrí el estrés por esforzarme más de la cuenta en mi carrera profesional, lo que provocó una grave enfermedad cuyas secuelas sigo sufriendo y por la que tendré que estar pendiente el resto de mi vida. La enfermedad fue la causa principal que me llevó a abandonar mi carrera en la investigación científica. Algo de lo que no me arrepiento, ya que me ha permitido hacer cosas que me han resultado más interesantes y gratificantes.

Esta sección de la web la llamamos verdes en la frontera. ¿Te sientes identificado? ¿Te sientes verde y en la frontera?

Me siento verde sí y me gustan las fronteras, son espacios ricos, de intercambio; las fronteras, los ecotonos, donde se juntan mundos diferentes e intercambian elementos, también son duros. Los lugares donde se encuentran los organismos más raros, donde se producen los cambios que mueven la historia del planeta.

Jorge Mateos nació en Sagunto en el año 1972. Es licenciado en Biología especializado en zoología y doctor en biología sobre temas de fisiología, bioquímica y biología molecular de organismos marinos. Empezó su carrera en los años 90 investigando en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pero debido a la precariedad laboral, estuvo compatibilizando la investigación con trabajo de técnico de laboratorio en la Universitat de València y la preparación de oposiciones. Enfermó y se centró en luchar contra la enfermedad.

En cuanto al activismo ecologista, comenta: “una vez abandonada la investigación y con mi plaza de funcionario en el bolsillo, me quedó un vacío, tenía tiempo disponible y necesitaba hacer algo útil. Siempre había tenido una sensibilidad especial con los temas ambientales, me entusiasman, pero nunca me había dedicado a ello y no quería hacerlo de forma profesional. Así que me incorporé en Acció Ecologista-Agró, a través del grupo local de mi comarca, hace 10 años".

Sus aportaciones personales en la lucha ecologista han sido muy diversas, ya sea como responsable o simple colaborador en diversos temas, proyectos y campañas. Por un lado han habido asuntos locales que llevamos desde el grupo comarcal, temas de Sagunto y municipios cercanos, y muy diversos: vertidos y emisiones industriales, aguas, urbanismo, infraestructuras terrestres y marinas, conservación y restauración de patrimonio natural y cultural, educación y voluntariado ambiental, custodia del territorio…

Por otro lado y a nivel del grupo del Pais Valencià lleva lo referente a temas relacionados con el mar y el litoral, incluidos temas urbanísticos costeros. Ha sido responsable de proyectos de exploración y catalogación de fondos marinos y praderas de Posidonia oceanica, así como de restauraciones de flora y paisajes dunares. Preguntado por qué campaña se siente más orgulloso contesta: “En cuanto a campañas siempre estaré orgulloso de la victoria sobre los proyectos de prospecciones petrolíferas en el golfo de Valencia en la que participamos muchas personas y organizaciones de todo el estado".

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Veure en línia : L’entrevista en Verdes y Libertarias

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